El entusiasmo por la Inteligencia Artificial (IA) está en crecimiento constante. Los CEOs se maravillan de su potencial y de la capacidad para realizar funciones cognitivas como resolución de problemas y razonamiento, que antes solo era realizado por personas.

 

Alguien inmerso en un contexto de actividades empresariales, seguramente ha oído hablar de la Inteligencia Artificial (IA). Un concepto que viene ganando popularidad y aplicabilidad dentro de la dinámica corporativa, sobre todo en los últimos años.

 

Ya estamos avanzando en el camino hacia la Industria 4.0 – en la que la analítica, la inteligencia artificial (IA) y el Internet de las cosas (IoT) impulsan la inteligencia, la toma de decisiones y la productividad. Las oportunidades de transformación y el potencial de mercado de la Industria 4.0 son enormes: se espera crear hasta $3.7 billones de dólares en valor en el sector manufacturero mundial. Todavía estamos en las etapas de adopción anticipada, en las que solo el  30 por ciento  de las compañías están desplegando activamente soluciones de internet de las cosas a escala. 

 

Detrás de la innovación hay una máxima: “equivócate bien, equivócate rápido” y China es un ejemplo de cómo llevarlo a la práctica en Inteligencia Artificial (IA), impulsada por tres factores clave: está aprendiendo –muy rápido- en la adopción de nuevas tendencias tecnológicas, tiene un amplio mercado para implementar soluciones y acceso a una enorme cantidad de datos. 

 

 

 

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