Todas las industrias buscan lograr la disponibilidad total de sus datos y aplicaciones –como requisito indispensable para su transformación digital–, y muchas enfrentan desafíos en el camino. Si bien en su mayoría cuentan ya con una infraestructura virtual, el Reporte de Disponibilidad 2017 de Veeam indica que seis de cada siete organizaciones en México carecen de un alto nivel de confianza en su habilidad para proteger y recuperar datos en estos ambientes, y 77% afirman tener una brecha de disponibilidad, lo que significa que hay una diferencia entre los niveles de servicio que esperan las unidades de negocio y la capacidad del área de TI de entregarlos.

Las compañías de salud forman parte de estos resultados, con el agravante de que, si no logran brindar una disponibilidad total a médicos y pacientes, no sólo incumplen normativas y regulaciones gubernamentales (pudiendo hacerse acreedoras a sanciones y demandas), sino que además se enfrentan, en casos extremos, a la pérdida de vidas humanas.  

Asimismo, también deben cumplir con un adecuado manejo y protección de datos, cuyo volumen crece significativamente por las nuevas tecnologías de diagnóstico y tratamiento existentes y la alta exigencia de los usuarios sobre aprovechar la movilidad para estar siempre alerta. Conforme el sector salud avanza en digitalizar el historial médico de pacientes (EHR, por sus siglas en inglés), crece la demanda de tolerancia cero a tiempos de inactividad, pues es preciso contar con una disponibilidad total que permita el acceso a estos registros 24.7.365, lo cual se vislumbra difícil. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos señala en un reporte[1] que “más de la mitad de los hospitales informaron de una interrupción no planificada en el acceso a EHRs en 2015, y una cuarta parte de ellos experimentaron, como resultado, problemas y retrasos en el cuidado de los pacientes”.

Ante tales retos y para preservar la seguridad y disponibilidad de datos, aplicaciones e infraestructura, el objetivo es la disponibilidad total, para la que hay factores que pueden servir de guía. He aquí los cinco principales:

1. Contar con un respaldo ágil y eficaz, para una disponibilidad permanentemente activa. Dada la actual tolerancia cero de las organizaciones de la salud ante la interrupción de sus sistemas, es imprescindible brindar una disponibilidad garantizada, lo que precisa de medidas suficientes que aseguren una recuperación de datos y aplicaciones que se dé en cuestión de minutos. 

2. Tener un plan de recuperación ante desastre (DR, por sus siglas en inglés). Las organizaciones de salud se enfrentan a algunos de los estándares de DR más estrictos, requiriendo costosas pruebas y demás. Simplificar y automatizar el respaldo y recuperación con DR integrado, puede ahorrarles mucho tiempo y dinero.

3. Conectarse a la nube para una mayor flexibilidad. Está comprobado que un balance adecuado de nube pública y privada puede reducir de forma importante costos operativos a las empresas, mitigar riesgos y agilizar los tiempos, ayudando así a las áreas de TI a brindar un servicio óptimo a los usuarios.

4. Almacenar y mantener los datos de forma rentable. Ante la necesidad de retener datos por largo tiempo, la industria de la salud debe considerar un respaldo que incluya dispositivos de cinta y/o de-duplicación, la cual permite una gestión y archivo rentable de su creciente volumen de datos.

5. Mantener la privacidad de los datos. Ante la regulación del sector, que considera la privacidad de la información confidencial de la salud, el cifrado integrado end-to-end es crucial para proteger los datos de pacientes y personal médico, y su acceso.

Poner atención a estas acciones es vital para las instancias de salud, pues éstas precisan de soluciones de TI que les brinden la agilidad, seguridad y disponibilidad que exige el sector, sin que se impacten las operaciones.

Abelardo Lara, Country Manager de Veeam en México